ARQUITECTURA DE MADRID

Palacete del Duque de Plasencia y pabellón, actual sede de la Norman Foster Foundation (F2.149)

Fichas tomo 2

Posición en mapa
Ubicación
Barrio de Almagro
Distrito de Chamberí
Madrid
Fecha
1912 - 2017
Otras denominaciones
NFF / The Pavilion / Pabellón de las Inspiraciones
Resumen histórico arquitectonico
Joaquín Saldaña López : 1912 (P)
PALACETE:
Trabajos de reforma: 1993 (O)
Trabajos de consolidación y acondicionamiento:
Foster + Partners / Miguel Kreisler, Ángel Jaramillo Sánchez - BAUproyectos SLP -: 2014(P) 2016 (Fo)
PABELLÓN:
Departamento de Arquitectura, Diseño y Tecnología de la Norman Foster Foundation: 2016 (P) 2016-2017 (O)
Escultura: La Ionosfera (Un lugar de tormentas silenciosas)
Autora: Cristina Iglesias Fernández Berridis (artista): 2016-2017 (P) 2017 (O)
Ingeniería: Hugo Corres - Fhecor Ingenieros Consultores SA – España
Asesor de ingeniería eólica: Oritia & Boreas SL – España
Paneles de la escultura fabricados por Acciona SA - España y Cristina Iglesias Estudio – España
Cables y nodos de la escultura fabricados por Aciarium SL - España
Protección
No
Expedientes
Centros documentales externos: AVM: 19-17-4.
Descripción formal
El palacete del duque de Plasencia es un característico hôtel de estilo francés habitual de la zona Almagro-Castellana y el barrio de Salamanca. Ocupa un chaflán sobre planta sensiblemente rectangular, dejando un jardín interior en L, parcialmente ocupado por un nuevo pabellón, que se complementa con edificios anejos de garaje y portería. Por una puerta en arco adovelado que enlaza el cuerpo principal con el del portero se accede al patio de honor, en el que se encuentra el acceso principal al hotel sobre una discreta escalinata. La planta se organiza en torno a un hall central iluminado cenitalmente que se extiende a todos los niveles sobre rasante a modo de patio cubierto rodeado por galerías. Balaustradas, pilastras estriadas y ventanales rematados en arco de medio punto dan el tono apropiado a una vivienda de lujo de su momento.
Tras su uso residencial original, el palacete albergó la embajada de Turquía (1936-1983) y fue sede inmobiliaria en los ochenta, y de banca privada hasta el 2013. Actualmente está ocupado por la Norman Foster Foundation. En 2014, concluye el reacondicionamiento de sus espacios para adecuarlos al nuevo programa administrativo y cultural, y la renovación de sus envolventes exteriores, respetando y revalorizando los elementos arquitectónicos característicos del edificio.
El pabellón, situado junto a la fachada este del palacete, se concibe como un transparente relicario para la custodia de objetos técnicos y artísticos atesorados por Lord Foster a lo largo de su vida profesional. El sencillo programa es resuelto en una sola altura con una planta trapezoidal ajustada a los límites impuestos por los bordes de parcela y la necesaria separación respecto del palacete. Desde el exterior el contenido es anunciado a través de los acristalamientos de sus únicas fachadas exentas: al norte, hacia la calle Jenner y al oeste, hacia el patio de honor, donde una monumental hoja basculante permite el acceso de obras de gran formato a su interior. Para no romper la continuidad del vidrio se escoge una estructura de costillas de acero que dibujan una C en su sección transversal y permiten que la cubierta vuele sobre el cerramiento acristalado. En su construcción abundan detalles que revelan un afán por reducir a la mínima expresión el despiece y el encuentro de los planos de la edificación, ensalzando la pureza geométrica del contenedor resultante. Este esfuerzo se aprecia en la elección de grandes módulos para los paneles de vidrio, separados por reducidos montantes de acero inoxidable pulido en sus bordes y despieces de juntas levísimas en suelos y techos.
La aparente sencillez esconde una alta tecnificación de componentes: por ejemplo, la ligereza exigida a la cubierta ha llevado al empleo de módulos de fibra de carbono, propios de la industria aeronáutica; las aristas de los falsos techos de acero inoxidable pulido son ajustadas al límite para minimizar la deformación de la imagen que reflejan; y el vidrio es resultado del compromiso entre la transparencia y la ausencia de color que se pretende con las máximas dimensiones alcanzables.
Frente al pabellón sobrevuela la escultura diseñada por Cristina Iglesias, cuyos planos calados superpuestos generan una caligrafía de sombras que protegen el área de ingreso de la incidencia directa de la luz del sol.
Enlaces
Revista de Arquitectura: Enlace1