Iglesia parroquial de Santa Catalina (S.0800.001)
Inmuebles de Municipios
Posición en mapa
Ubicación
Vías
Tipología
Fecha
1940
Actuaciones
Proyecto: Calvo Azcoitia, Víctor: 1940 (P) .
Obra: Ugalde, Félix: 1940 (Co)
Obra: Ugalde, Félix: 1940 (Co)
Protección
No
Expedientes
Centros documentales externos: AGA, Sección O.P., Regiones Devastadas, Caja 2.974
Descripción formal
La iglesia está situada en la zona más antigua de Majadahonda, donde la trama urbana resulta más irregular. Su ubicación es bastante particular, por ser el borde una zona alta; por un lado, configura el lado sur de una plaza de reciente urbanización; y por el opuesto, la fuerte caída del terreno hace que destaque sobre el paisaje que la rodea. Unos jardines hacia el sur salvan el desnivel existente.
La silueta de la iglesia se caracteriza por la altura de su presbiterio octogonal. De él nace un volumen longitudinal cubierto a dos aguas que contiene la nave central y las dos laterales. A los pies de la iglesia, es decir, al oeste, se encuentra el pórtico de entrada, cubierto a tres aguas sobre cuatro columnas pareadas de granito; a este testero se adosa la torre-campanario, de planta cuadrada. Finalmente, dos cuerpos longitudinales cubiertos a un agua se sitúan simétricamente a ambos lados del conjunto, dando uno de ellos cabida a las dependencias parroquiales y constituyendo el otro el acceso lateral a la iglesia. Este pórtico de ingreso, sobre arcos de medio punto, es el que completa la plaza antes mencionada.
El lenguaje empleado es muy sencillo; volúmenes limpios enfoscados en blanco sobre zócalo de granito; sólo ciertas molduras están pintadas en ocre claro, como las líneas de imposta en la torre o la moldura corrida bajo cornisa. Toda esta simplicidad no hace sino destacar ciertos elementos de procedencia heterogénea: así, el chapitel de la torre y la linterna del presbiterio o las molduras recercando los óculos no se adecúan bien al sector rural del atrio de entrada, con sus canecillos de madera y sus pilares de granito exentos. El material de las cubiertas resulta tan diverso que es difícil distinguir cuál es el original y cuál es el producto de reformas posteriores; únicamente cabe destacar la teja árabe en la torre y la pizarra en el presbiterio.
En el interior, las tres naves confluyen en un espacio único que es el presbiterio, cubierto por una cúpula. La central descansa sobre arcos de medio punto y exhibe una estructura de cerchas de madera vistas.
No son éstos los únicos elementos de madera de la iglesia, ya que la balaustrada del coro también es de este material. Se repite aquí la diversidad de lenguajes del exterior. Las pilastras de orden gigante y las molduras de arranque de la cúpula contrastan con la tosquedad de la balaustrada y de las columnas de granito sobre las que se asienta el coro. En síntesis, la iglesia mezcla a partes iguales lo rural y lo tradicional, con un espíritu muy propio de la arquitectura de Regiones Devastadas cuando interviene sobre edificios semi-derruidos.
Aunque en 1576, en las “Relaciones de los Pueblos de España ordenadas por Felipe II” se menciona una iglesia parroquial dedicada a Santa Catalina, la cual todavía existe a principios del presente siglo, durante la guerra civil queda prácticamente destruida.
En 1940, el arquitecto de la Dirección General de Regiones Devastadas, Juan González Cabeza redacta un proyecto de reconstrucción de Majadahonda, en el cual se incluye la iglesia parroquial, pero la reconstrucción de la actual iglesia tuvo lugar años después, y fue realizada por la Dirección General de Arquitectura.
La silueta de la iglesia se caracteriza por la altura de su presbiterio octogonal. De él nace un volumen longitudinal cubierto a dos aguas que contiene la nave central y las dos laterales. A los pies de la iglesia, es decir, al oeste, se encuentra el pórtico de entrada, cubierto a tres aguas sobre cuatro columnas pareadas de granito; a este testero se adosa la torre-campanario, de planta cuadrada. Finalmente, dos cuerpos longitudinales cubiertos a un agua se sitúan simétricamente a ambos lados del conjunto, dando uno de ellos cabida a las dependencias parroquiales y constituyendo el otro el acceso lateral a la iglesia. Este pórtico de ingreso, sobre arcos de medio punto, es el que completa la plaza antes mencionada.
El lenguaje empleado es muy sencillo; volúmenes limpios enfoscados en blanco sobre zócalo de granito; sólo ciertas molduras están pintadas en ocre claro, como las líneas de imposta en la torre o la moldura corrida bajo cornisa. Toda esta simplicidad no hace sino destacar ciertos elementos de procedencia heterogénea: así, el chapitel de la torre y la linterna del presbiterio o las molduras recercando los óculos no se adecúan bien al sector rural del atrio de entrada, con sus canecillos de madera y sus pilares de granito exentos. El material de las cubiertas resulta tan diverso que es difícil distinguir cuál es el original y cuál es el producto de reformas posteriores; únicamente cabe destacar la teja árabe en la torre y la pizarra en el presbiterio.
En el interior, las tres naves confluyen en un espacio único que es el presbiterio, cubierto por una cúpula. La central descansa sobre arcos de medio punto y exhibe una estructura de cerchas de madera vistas.
No son éstos los únicos elementos de madera de la iglesia, ya que la balaustrada del coro también es de este material. Se repite aquí la diversidad de lenguajes del exterior. Las pilastras de orden gigante y las molduras de arranque de la cúpula contrastan con la tosquedad de la balaustrada y de las columnas de granito sobre las que se asienta el coro. En síntesis, la iglesia mezcla a partes iguales lo rural y lo tradicional, con un espíritu muy propio de la arquitectura de Regiones Devastadas cuando interviene sobre edificios semi-derruidos.
Aunque en 1576, en las “Relaciones de los Pueblos de España ordenadas por Felipe II” se menciona una iglesia parroquial dedicada a Santa Catalina, la cual todavía existe a principios del presente siglo, durante la guerra civil queda prácticamente destruida.
En 1940, el arquitecto de la Dirección General de Regiones Devastadas, Juan González Cabeza redacta un proyecto de reconstrucción de Majadahonda, en el cual se incluye la iglesia parroquial, pero la reconstrucción de la actual iglesia tuvo lugar años después, y fue realizada por la Dirección General de Arquitectura.
Bibliografía. Artículos de Libro
Iglesia parroquial de Santa Catalina. Libro: Arquitectura y desarrollo urbano. Comunidad de Madrid. Zona Centro I y II, Amparo Berlinches Acín y Pedro Moleón Gavilanes (coords.). Consejería de Política Territorial; Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, Madrid 1991, 399-400
ARQUITECTURA DE MADRID