ARQUITECTURA DE MADRID

Biblioteca La Casona y auditorio municipal Sebastián Cestero (S.1776.001)

Inmuebles de Municipios

Posición en mapa
Actuaciones
Inicial: 1900 (P) .
Reconstrucción: Dirección General de Regiones Devastadas: 1941 (P) .
Rehabilitación: Aroca Hernández-Ros, Ricardo y Saiz de Arce, Isabel: 1986 (P) - 1989 (Fo).
Proyecto: Aymerich Huyghues-Despointes, Manuel: 1994 (P) .
Proyecto: García Roldán, José: 2007 (P) - 2007 (Fo).
Proyecto reformado: Aymerich Huyghues-Despointes, Manuel: 1997 (P) - 1998 (Fo)
Protección
No
Descripción formal
Está situada en la confluencia de la calle Recaudación con la calle Real, en un solar trapezoidal de 3.825 m² de extensión delimitado por estas dos calles, la calle de la Comadre y una tapia que mira a la calle de las Procesiones.

No disponemos de documentación que permita fijar la fecha exacta de su construcción, pero mediante un análisis comparativo con edificios similares existentes en Madrid, podemos situarla en torno a 1.900. Este edificio responde a ese estilo sincrético, amalgama de elementos historicistas -fachadas con tongadas y verdugadas de remota inspiración mudéjar- y otros de nuevos cuño -vanos levemente arqueados y labores de ladrillo- que hacen de ella ejemplo prototípico de las arquitecturas finiseculares.

La importancia de este edificio radica en ser cuanto nos queda de la Villanueva del Pardillo de antes de 1936 junto con otro edificio, ciertamente humilde, pero de análogas características y sito en sus proximidades. En efecto, como resultado de la batalla de Brunete, la población quedó arrasada, debiendo sus habitantes refugiarse en la Casa Grande (nombre con que popularmente se la conoce), donde se vivieron los duros años de la posguerra. Posteriormente el edificio fue abandonado y, hace algunos años, coincidiendo con el cincuenta aniversario de la batalla de Brunete, se decidió rehabilitar el único edificio que en la población nos habla de este capítulo de la historia de España y conservar dentro del conjunto urbano lo más importante de su actual patrimonio histórico. He aquí una razón de entidad que avala, con independencia de las consideraciones estilísticas ya expuestas, la necesidad de un respetuoso proceder para con este testimonio de épocas pasadas.

Cuando se inició la reconstrucción de Villanueva del Pardillo, allende el viejo trazado, quedó la Casa Grande, de alguna manera aislada, mas con el desarrollo de la población fue progresivamente rodeada por nuevas edificaciones, que configuraron, al menos, desde un punto de vista formal, la Casa Grande como centro de un entorno sustancialmente distinto del existente antes de 1936. Esta edificación, junto con el solar que ocupó su antiguo huerto, ha quedado englobada en una trama urbana muy diferente a la primitiva; las edificaciones circundantes dan soporte a una considerable parte de la actividad comercial de este término, justo en una zona situada en la inmediata proximidad de la carretera que conduce a Majadahonda y Madrid.

Ante esta situación, las soluciones adoptadas en la rehabilitación de 1986 tuvieron en cuenta no sólo el problema formal que el nuevo paisaje urbano plantea, sino su incidencia en la vida urbana, procurando adaptarla a las necesidades de la población.

Este edificio a lo largo de su historia ha sido objeto de constantes modificaciones en cuanto a usos se refiere; construido originalmente como vivienda unifamiliar, fue transformado, por necesidades derivadas de la guerra, en comuna donde hubo de refugiarse toda la población de Villanueva del Pardillo, y en 1986 fue objeto de rehabilitación para Casa de la Cultura.

De sus orígenes quedaron los muros que sustentan el edificio -tanto exteriores como interiores- y una escalera de tipo imperial que unía la planta baja con el primer piso, sin duda, en tiempos la planta noble de la casa. La cubierta, arrasada durante la guerra, hubo de ser rápidamente reconstruida, buscando un aumento de espacio habitable, lo que le hizo perder la simetría originaria. Probablemente entonces también fueron sustituidos los forjados y, desde luego, variado notablemente toda la distribución interior.

La rehabilitación de 1986 tuvo como objetivo dar una nueva utilidad al edificio hacía años abandonado, convirtiéndolo en Casa de Cultura, entendida como lugar de reunión de todos los habitantes del pueblo, partiéndose de la premisa de que este inmueble constituye un bien cultural con significación histórica propia, y como tal, inseparable de su entorno. Todo ello llevó a respetar en lo posible las características esenciales del edificio y, en cuanto al entorno, se trató de dar un enfoque global, capaz de ordenar de una manera unitaria edificaciones y terrenos próximos. Se llevó a cabo una restauración estricta en lo que hace a las fachadas y a lo esencial de la distribución interior; esta última se planteó de manera que, aunque rígida en sus formas, pudiera ser flexible en sus usos. En planta baja se mantuvieron las tres crujías paralelas a la fachada -de distintas dimensiones- y la escalera imperial, organizándose a través de dos ejes ortogonales entre sí; uno principal de comunicación exterior-interior y otro secundario de servicios, quedando definidas cuatro habitaciones rectangulares simétricas dos a dos respecto al eje principal, destinadas a salas de reunión. En planta primera se siguieron los mismos criterios, suprimiendo uno de los muros interiores y trasladando los servicios a la entreplanta para conseguir unos espacios más diáfanos con carácter multifuncional, buscando su optimización en cuantos a usos.

Exteriormente se efectuó una operación de limpieza general de fachadas y de reapertura de todos los vanos existentes que habían sido tapiados; se repusieron todas las ventanas y puertas eligiendo una solución en madera vista con contraventanas de tipo mallorquín y despiece de cristalería adecuado al tipo del edificio. Remató el edificio una cubierta a cuatro aguas y teja árabe.

La intervención más reciente fue proyectada por José García Roldán en 2007. El edificio se destinó íntegramente a biblioteca, tras la inauguración del centro cultural Tamara Rojo en 2006. Para ello se realizó una contundente intervención en el interior, que sólo se manifiesta exteriormente en la inclusión de un lucernario en su cubierta. Éste baña de luz cenital a un espacio en doble altura, que funciona como zona de recepción y control, y a los espacios que se asoman a él. El singular tratamiento de los paramentos que lo delimitan, en el que se ha superpuesto un enlistonado de madera pintada de negro a los muros pintados de colores vivos, potencia el protagonismo espacial del vestíbulo, en detrimento de la escalera precedente, que ahora se reubica discretamente encajada entre muros.

Entre las dos intervenciones realizadas en 1986 y 2007 en La Casona, se proyectó en 1994 el Auditorio municipal Sebastián Cestero. El edificio se sitúa hábilmente en el solar que ocupó el antiguo huerto de la Casona, adosándose sus volúmenes a las medianerías de los edificios existentes y las tapias originales, de tal forma que, prácticamente, solo es visible en escorzo desde la calle Procesiones y en una visión lejana desde la calle Comadre. Su volumen principal, que aloja el auditorio, es un paralelepípedo de ladrillo visto, cuya altura se iguala a la de la cornisa de La Casona. Ese respetuoso anclaje con el edificio preexistente también se produce en la marquesina de entrada, materializada en una losa de hormigón que, sin tocarla, se sitúa a la altura de la imposta que separa la planta inferior y superior de la Casona. Esta marquesina, además de unificar el acceso a los dos edificios, funciona como un pasaje cubierto que comunica la calle Recaudación con el jardín interior. El edificio se abre a este espacio mediante grandes ventanales practicados en la fachada suroeste del volumen principal, solución que se da incluso en el patio de butacas del auditorio. Ello permite las vistas y el acceso a un patio situado por debajo del nivel del jardín, así como luz natural si el espectáculo representado lo requiere.
Bibliografía. Artículos de Libro

Casa de la Cultura La Casona. Libro: Arquitectura y desarrollo urbano. Comunidad de Madrid. Zona Centro I y II, Amparo Berlinches Acín y Pedro Moleón Gavilanes (coords.). Consejería de Política Territorial; Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, Madrid 1991, 844-845

Auditorio. [Villanueva del Pardillo, Madrid]. Libro: Algo más que palabras: memoria de gestión de la Dirección General de Administración Local 1995-1999, Comunidad de Madrid. Consejería de Medio Ambiente y Desarrollo Regional, Madrid, 1999, 115

Biblioteca Municipal. [Villanueva del Pardillo, Madrid]. Libro: Nuevos espacios para la lectura pública, Comunidad de Madrid. Consejería de Cultura, Madrid, 1991, 188-189